Imaginá tomar la guitarra sabiendo exáctamente qué hacer.
Sin perder tiempo pensando.
Sin improvisar cada vez algo nuevo.
Sin sentir culpa por no profundizar nada.
Simplemente sentarte...
seguir un plan...
y terminar cada sesión de práctica con la satisfacción de haber dado un paso real hacia tus objetivos.
Eso cambia completamente la relación con el instrumento.
Así disfrutás de practicar.
Y cuando disfrutás de practicar...
progresás mucho más rápido.